La guerra en la Iglesia. ¿No a la guerra?

20/02/ 2006

En la Iglesia no es difícil encontrar grupos de cristianos que son críticos con la Iglesia, con sus formas, con su falta de adaptación a la realidad del Pueblo de Dios… críticos con muchas, o incluso todas las cosas. También es fácil encontrar cristianos acérrimos defensores de cualquier aspecto relacionado con la Iglesia oficial, con y frente a cualquier argumento, defensores si hace falta, hasta la irracionalidad. Entre ambos, con seguridad, cientos de grados intermedios…

Hablando con un amigo, me explicaba con sorpresa como una amiga común polaca que ha estado de visita una semana, no encuentra ningún “problema”, o más bien “contradicción”, en la práctica habitual de la Iglesia. Nosotros que la conocemos sabemos que no es persona de hacer las cosas porque sí.

Yo elaboré una curiosa teoría, una vez entras en una dinámica donde lo normal es poner en duda, o criticar, (lo que nos ha pasado a nosotros) puede llegar un momento que todo se critica y nada parece valer. Ahora en nuestra sociedad es normal pensar de forma crítica sobre la práctica religiosa, la “vida” tradicional de la parroquia, y las acciones de la jerarquía… porque vemos claramente una situación de crisis. Una persona, con las mismas bases, es posible que no se llegue a ese estilo crítico cuando vive en una realidad de iglesia (polaca) que se encuentra aún lejos de manifetars en crisis. En resumen, tanto aceptando, como criticando, podemos estar actuando de forma poco reflexiva.

¿Cuántas de las críticas o defensas no son más que dejarse llevar? Yo creo en la Iglesia y por creer en ella, encuentro muchos fallos en nuestras formas y estructuras actuales. También es cierto que me duele la poca reflexión, del que acepta tragar con lo que sea o del que plantea críticas “de moda” o carentes de propuesta.

Lo pensaba con respecto a dos lecturas. La primera: “No he venido a traer paz, sino la guerra (espada en Mt 10,34 )” Esta frase, (tremendamente sospechosa :) ) es del mismo Jesús, para mi incita claramente a no tragar con todo: en la sociedad que nos rodea y por lo tanto en la iglesia que nos rodea… vaya problemas que me ha traido a mi esta dichosa “guerra” con lo fácil que hubiera sido quedarse calladito y en “paz”. Sin embrago en una línea más “comprensiva” podría leer en palabras del mismo Jesús “¡Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí…!” (Mt 18, 6)

En San Pablo también encuentro este contraste, por ejemplo “que vuestra libertad no sea ocasión de caida para los menos formados” (1 Cor 8, 9) en muchas otras citas llama a la comprensión ante problemas internos en la comunidad. Aún con esto, no es precisamente Pablo el ejemplo de ceder en sus argumentos, o no recriminar posturas que veía incorrectas.

Quizá sea un pensamiento demasiado inocente, pero ¿no poco más que niños (malcriados) aquellos que creen ejercer el poder dentro de la Iglesia?


Ser como niños

8/02/ 2006

Uno de los temas por los que siento más curiosidad es el del bautismo infantil. La tradición católica de la Iglesia nos ha llevado a bautizar niños como la práctica habitual hoy en día, no ocurre así en las comunidades protestantes y evangélicas (según creo).

Sinceramente, me cuesta pensar en una criatura recién nacida condenada a algún tipo de fuego eterno porque muera sin bautizar, y ahora que definitivamente se ha eliminado la idea del limbo no sé cómo puede sustentarse esa razón para bautizar niños. (”Limbo”… graciosa palabra… no me acuerdo ¿era algún tipo de baile caribeño?)

Además, pertenezco a algún tipo de minoría cristiana que piensa que las personas nacemos bondadosa, buenas, buenísimas…

Vamos… que bautizamos niños como costumbre, que nos encanta quitar el sentido a los actos religiosos. ¿Pero no es el bautismo un morir a la vida anterior para nacer a la vida nueva? (Rm 6, 4) ¿Dónde dejamos el acto de libertad y elección necesarios para ser humanos?

“Dejad que los niños se acercen a mi” ni tiene ni deja de tener relación con el bautismo, habla de otra cosa,
ya comenté algo al respecto, de esta cita, y hay otra que me gusta más “si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 18, 3)

Hay algo en el “ser como niños” que parece clave para la construcción del Reino de Dios, ¿tendrá que ver con el ser pequeño? ¿con la capacidad de confiar? (el que ha tenido hijos sabe lo que es que tu hijo confíe en ti) ¿será la capacidad de sorprenderse? ¿será esa imaginación desbordante, esa capacidad de relacionar ideas disparatadas? Creo que todo esto tiene mucho que ver en la construcción del reino.

Ser como niños

Construir el tejado de la casa

25/01/ 2006

Pasillo del Instituto Benlliure Estos días, mi mujer y yo nos estamos turnando para acudir al instituto que hay enfrente de la parroquia, invitados por la profesora de religión, a contar qué es la parroquia, y nuestra experiencia de cristianos.

Es una actividad muy interesante y que creo que te da una idea de cómo está la situación de la iglesia y los jóvenes, que a veces pueden parecer muchos millones, pero cuando lo miras de cerca la impresión es bien distinta.

Tal y cómo uno puede imaginarse, la imagen de la Iglesia es la que transmite su jerarquía y sus declaraciones sobre normas morales.

Creo que la iglesia intenta construir la casa empezando por el tejado cuando se empeña en comunicar y transmitir sus normas morales, ya comenté algo en esta línea cuando hablaba del significado de ser cristiano. Cualquier casa necesita un tejado, pero hace falta la base, las paredes, y sin conocer el Evangelio ¿cómo vas a acoger o construir a partir de él unas normas morales? Y sin construir la casa sobre roca, ese tejado no puede ser más que una doble moral.

¿Construimos el tejado de la casa o la casa por el tejado?


Contestar en la eucaristía

20/01/ 2006

A raiz de un acontecimiento muy triste (el funeral de la madre de una compañera de trabajo) estuve reflexionando sobre algo que me ocurre muy amenudo, acudo eucaristías en las que contesto yo y pocos más. Esta vez no fue el caso más exagerado, pero la verdad es que en algunas ocasiones (por ejemplo bodas) mi mujer y yo hemos sido los únicos de toda la “asamblea” que contestábamos en la celebración. (¡Vaya “asamblea”! ¿no?) Quizá esta vez me llamó más la atención porque no estaba acompañado por mi pareja.

Es algo habitual que por pocos sentimientos religiosos que se tenga, se celebren eucaristías en estos momentos importante. Y si el “público” habitual de las celebraciones de domingo ya contesta poco y bajito, en estas celebraciones donde acuden personas poco habituadas, puede que no se conteste nada.

Esto me recuerda a cuando mi hijo era aún más pequeño y le dijimos que íbamos a misa porque era una fiesta, él contestó, con toda la inocencia y espontaneidad de un niño, “no es una fiesta, no hay globos, es un teatro”. Y la verdad es que ¿cuántos adultos hemos asumido la eucaristía como un teatro, o nos comportamos como si lo fuera?

Y eso los adultos, en la pastoral juvenil, la realidad es bastante desoladora, según dicen hay algunos movimientos o grupos donde no ocurre así… bueno, yo aún no lo he visto. Adjunto la foto de una jóven en misa enviando mensajes con el móvil mientras intenta taparlo con un folleto publicitario para que no la vean sus padres.

Usando el móvil en la eucaristía


Realidades que se agotan

31/12/ 2005

En la teoría de la dinámica de grupos hay un punto que siempre aparece y a mi me ha preocupado especialmente, y es que la propia dinámica del grupo se agota, y el grupo de acaba.

Recordando una asignatura de gestión de empresas donde se hablaba de que un producto podía tener un ciclo de vida en el que en lugar de terminar su curva se volviera a lanzar hacia arriba, pensé que con el ciclo de vida de un grupo podía ocurrir algo similar. Los cambios que se realizaran podrían reiniciar la dinámica y el grupo podría volver a relanzarse sin haberse llegado a detener, continuando de esta forma hacia delante.

Esta teoría la he visto como posibilidad práctica muchos años, donde hemos conseguido que grupos, comunidades juveniles que son Iglesia, continuaban adelante durante muchos años y parecía que se reinventaban a si mismos en las dificultades. Con muchos cambios (reiniciando la dinámica), con sobresaltos, pero sin casi interrupciones el grupo ha funcionado durante cerca de quince años, con muchísmos frutos.

Ahora sin embargo, durante los últimos cuatro o cinco meses, asisto a su desmantelamiento, creía que solo dos o tres presonas nos habíamos dado cuenta. Pero no, es muy patente. De repente todo está agotado. Es como si esta comunidad nunca hubiera existido.

Si de algo me han servido los años en la pastoral es para ver estos acontecimientos sin excesiva gravedad, será lo que Dios quiera, y yo voy a estar para seguir construyendo.

Asitir al proceso de deconstrucción (que no derribo) me está sirviendo para aprender un montón. No sé si existirá alguna forma de revertir el proceso, hay demasiado miedo acumuluado en las personas que hacen que la base sobre la que hemos construido (la sinceridad, el compartir desde lo profundo de nuestras vidas) ya no pueda darse. Mientras tanto, desde la serenidad, intentaré buscar una senda alternativa que nos saque del atasco.


Familia Iglesia doméstica

21/12/ 2005

Sigo con mis reflexiones genéricas. Creo que en mis replanteamientos debo hacer un esfuerzo especial en la parte familiar. Siempre me ha perecido graciosa la expresión de “iglesia doméstica” (pensado en la fiera con el lazo) pero me gusta la idea de que la familia materialice en casa la Iglesia con mayúsculas.

Siempre he pensado que para ser Iglesia había que ser familia y que los grupos deben conseguir que realmente seamos hermanos.

Mi anterior comentario daba el pego, un poco, como compromiso ante el año nuevo. Bueno, pues este también. Necesito concretar en mi vida esa realidad de iglesia doméstica.


Hablar sobre la eucaristía

20/11/ 2005

En general a los católicos nos cuesta mucho poner en duda nuestra práctica religiosa. Una reflexión siempre comienza con una pregunta, y a pesar de que Pablo pedía que diéramos razón de aquello en lo que creemos (y por extensión de lo que hacemos) muchas veces nos cuesta dar ese paso de preguntarnos.

Quizás es que asimilamos, sin razón, preguntas y reflexión con crítica, o quizás es que nos asusta hacernos una pregunta para descubrir que no tenemos respuesta. Tengo como ejemplo el tema que motiva este artículo.

Hablar de la Eucaristía (misa) es un tema tabú y muy delicado cuando nos salimos de recitar la explicación estándar. Hablando en un curso, por ejemplo, puedo construir una parrafada que incluya varias palabras: misterio, redención, sacrificio, … como máximo puedo conseguir caras de aburrimiento. Por el contrario, puedo conseguir despertar una gran “defensividad” si en mi parrafada digo que envolvemos la palabra de Dios, la acción de gracias y la fracción del pan, de gestos, oraciones y explicaciones que han perdido el sentido para la mayor parte de los creyentes y para la totalidad de los no creyentes.

Esta es una de mis preocupaciones y reflexiones personales que he mantenido los últimos meses. Existe una barrera infranqueable en unas formas que han perdido su sentido y que a muchos no permiten participar del sacramento. Si de verdad nos creemos la importancia de la eucaristía, ¿por qué no nos fijamos en lo poco accesible qué es?, no debemos convertir en centro su lenguaje y formas, su rito, porque no es lo más importante.

¿Es delicado decir que hay que hacer cosas con sentido? de eso se trata con los signos, de que tengan sentido, también en el campo de la fe. Se puede adaptar muy poco el sentir interno a las formas externas, por mucha formación que se de.

En una serie de televisión en que uno de los protagonistas acudía a confesarse y le indicaban que la penitencia eran dos padresnuestros, el perdonado preguntaba si convalidaba el antiguo, porque era el único que se sabía. Y es curioso, porque me recordó que efectivamente hace unos quince años, en España cambió el texto del Padre Nuestro. Si en la Iglesia pudimos cambiar el texto del Padre Nuestro (¿se os ocurre algo más esencial?) ¡cómo no vamos a poder cambiar las formas de lo que celebramos!. Y solo hablo de formas, no me estoy refiriendo a significados.


La unión de los cristianos

3/11/ 2005

Estoy haciendo limpieza en mi despachito de casa, y he encontrado unas hojas arrancadas de una revista que guardaba para el día que le encontrara utilidad. Es un artículo que se llama “Cristianos: El árbol del Nazareno

He de reconocer que una de las ideas que más me llaman la atención es el “mito” de la unidad de los cristianos. Se me ha ocurrido emplear la palabra mito, de forma simpática, con humor… Me resulta curioso porque todos los cristianos creo que reconocemos el concepto de la unidad como una de las “ideas fuerza” de nuestro credo, como algo que explica la esencia de lo que buscamos… pero como algo difícilmente alcanzable.

Encontramos las palabras de Jesús “que todos [los creyentes] sean uno, como tú Padre, estás en mi y yo en ti” (Jn 17, 21), las palabras de Pablo en sus cartas “todos […] nos hemos bautizado en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo” (1 Co 12, 13), y el libro de los inicios de la comunidad “la multitud de los creyentes tenía un alma y un corazón” (Hch 4, 32)

La Palabra de Dios, el Evangelio, habla de la necesidad de la unidad, la construcción del Reino de Dios habla de la necesidad de la unidad, entonces ¿qué pasa?

Por un lado una lectura atenta de la Biblia (Hechos de los Apóstoles y algunas cartas de Pablo) nos muestra las divisiones de la comunidad cristiana desde los mismos orígenes. También la historia de la Iglesia está llena de estas divisiones. No hay que remontarse al pasado, quién ha intentado desarrollar cualquier proyecto en una parroquia durante algunos años es fácil que conozca la irresistible fuerza interna que experimentamos los cristianos para romper la unidad.

Por otro lado, y por suerte, hoy en día creo que ya sabemos valorar algo que no es la desunión, sino la diversidad. Quizá erremos en el significado de la palabra “unidad”. ¿Qué es la unidad?

Es cierto que hay gran variedad de “iglesias” cristianas, aún compartiendo credo, sacramentos… pero cómo no va a haberlas si yo a veces me siento de otro planeta rodeado de otros católicos romanos como yo… El camino de crecer y buscar cómo ser cristiano creo que lleva esta parte de diferenciación incluida, por lo que veo que lo importante sería descubrir el significado de la unidad que intentamos re-construir.

Por cierto, quiero destacar la reflexión y el trabajo de Todos Uno en torno a la unidad.

Pongo un pequeño resumen del artículo.

Datos:

  • Más de 330 confesiones cristianas (en tres grandes ramas) participan en el diálogo ecuménico para restaurar la unidad
  • Cerca de 2.000 millones de cristianos, casi un tercio de la humanidad. (Estadísticas del año 2000, que me parecen algo abultadas)

Los grandes grupos cristianos:

  • Católicos: existen distintos ritos, pero el más común es el Latino
  • Iglesias Orientales: existen un gran número, la principal el grupo de las Ortodoxas
  • Iglesias Protestantes: Luteranos, Calvinistas (o Presbiterianos o Baptistas), Anglicanos, Metodistas (surgidas de la Iglesia anglicana, una de las primeras iglesias “evangélicas”), Pentecostales (iglesias evangélicas surgidas a raíz del movimiento metodista), Baptistas

Diseñando la Iglesia del futuro

26/08/ 2005

mi hijo Juan diseñando la Iglesia del futuroCreo que hay muchos creyentes con inquietud, que desde el amor a la Iglesia quieren hacer realidad, precisamente eso, la Iglesia con mayúsculas.

Porque cuando sabes que la Iglesia es algo real y concreto, que cuando dos o mas nos reunimos en nombre de Jesús, él está en medio de nosotros (Mt 18,20), hay muchas formas habituales que pierden completamente el sentido. Precisamente, conocer la Iglesia, hace que muchas de las cosas que pasan cada fin se semana en nuestras iglesias resulten desesperantes.

Aunque la Iglesia tiene fama de no cambiar, creo que unos pocos años bastan para cambiarlo todo. Pero es necesario que queramos que cambie y que busquemos a qué debe cambiar, cuando algo real se pone en marcha, creo que resulta imparable. (Hch 5, 38 -39)

Yo ahora que tengo dos hijos pequeños (uno de ellos en la foto, diseñando la Iglesia del futuro) me pregunto ¿qué podemos ofrecer a nuestros hijos? ¿formas que valen como costumbre social y que han perdido su sentido espiritual? ¿sacramentos que ya no valen a casi nadie?

Yo quiero y no me voy a cansar de buscar compañeros de viaje para esos cambios.


En busca de un tesoro

29/06/ 2005

Todos los que hemos recibido una mínima formación cristiana conocemos las parábolas del tesoro escondido o la perla preciosa.

Para los que no hayan recibido ninguna formación: en los evangelios, la parábola es un breve cuento que busca explicar algún concepto creando una situación con similudes a lo que se quiere describir (en el caso de Jesús, generalmente es el Reino de Dios) Copio el texto de Mateo, capítulo 13 versículo 44: Sucede con el Reino de Dios lo que con un tesoro escondido en un campo: el que lo encuentra lo deja oculto y, lleno de alegría, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.

Esto me vino a la cabeza cuando en mi grupo Iuvenes, la comunidad de la que formo parte, celebramos una Eucaristía fin de curso, una celebración más o menos normal, más o menos sincera (creo que todo lo que puede llegar a serlo siguiendo el ritual), con participación de la gente, y con un sacerdote cercano. Acudieron mis hermanos (bueno, todos los allí presentes eran mis hermanos, pero me refiero a los otros hijos de mis padres :) ) y uno de ellos acompañado por su novia Marta (nombre figurado). Marta, que resulta que va todos los domingos a misa, estaba realmente emocionada por la Eucaristía que habíamos celebrado, tanto que a los demás casi nos parecía que bromeaba.

Sigue habiendo mucha gente cristiana y no cristiana, buscando un tesoro de este tipo, o al menos sensible a encontrarlo. Tengo continuamente demostraciones de este hecho, pero me resulta tan extraño que cada vez lo olvido… y vuelve a sorprenderme.

Yo sé que disfruto de ese tesoro, también que quiero entregarlo a quien me lo pida (hay para todos, no se agota nunca). No sé si la iglesia en su conjunto se muestra como portadora de ese tesoro, me parece que no. ¿Cómo podemos los cristianos mostrar ese tesoro del que disfrutamos? Primero, parece una tontería, pero disfrutándolo de verdad, con ir a misa a una parroquia no se crea ninguna “comunidad”, por lo tanto se sigue sin encontrar el tesoro. Después, vivir esa alegría, no olvidar donde se encuentra e intentar compartirla a tope.

¿Sabemos en mi grupo el tesoro que tenemos? Muchos sí, aunque también hay jóvenes que forman parte del grupo y no lo conocen, puede que incluso se marchen sin encontrarlo. Pensaré en qué estoy fallando.


¿Qué piensas si digo que soy cristiano?

26/06/ 2005

Me llamó la atención de una charla a la que acudí lo siguiente: lo que los cristianos decimos o explicamos sobre Jesús, el evangelio, o cualquier testimonio de nuestra fe (por ejemplo, este blog) es percibido por el que escucha de acuerdo a las ideas que ya tenía preconcebidas (y eso en el caso de que escuche.)

Esto significa lo siguiente. ¿qué puede entender alguien de mi entorno cuando digo “soy cristiano” (o “soy católico” que es mi caso)?
- Que tengo unas serie normas morales que marca la Iglesia. Es decir, soy cristiano porque tengo una religión que me da una serie de normas que cumplo o quiero cumplir.
- Que practico una serie de costumbres sociales familiares. Es decir, soy cristiano porque tengo una religión con unas prácticas como ir a misa los domingos, celebrar en iglesia bodas, bautizos y comuniones.
- Que creo en una serie de ideas sobre la vida y la muerte. Es decir, soy cristiano porque tengo una religión que da una serie de respuestas ante los hechos más importantes del ser humano.

Pero tengo que aclarar, que lo anterior, sin ser falso del todo, no tiene nada que ver con mi concepción de ser cristiano. Para mi, ser cristiano, es parte de mi vida, de mi forma de ser, es parte de mi decisión radical de cada día (y no significa que siempre sea consecuente con esa concepción, pero sí que quiero serlo.) ¿Qué tienen que ver esas tres ideas con Jesús? Muy poco, una unión muy débil, cualquiera de ellas no vale nada por si misma.

Yo quiero seguir a Jesús, conocerle (para eso tengo los evangelios), estar más cercano a Dios (para eso tengo la oración), y sé que solo podré hacerlo en comunidad, en Iglesia.

Me preocupa mucho cuando la Iglesia “oficial” en lugar de fomentar su imagen de seguidora de Jesús y constructora del Reino (imagen que existe, os lo aseguro), fomenta la que más le gusta hoy en día, la de guardiana de las normas morales y costumbres sociales.

Un grave error para la evangelización. Desde los orígenes del cristianismo, los que se incorporaban a la Iglesia, lo hacían por un descubrimiento y conversión interior, y posteriormente venía el acoger una serie de normas o ideas. Hoy queremos explicar qué es ser cristiano por el final, y con una versión del final muy cuestionable.

Desgraciadamente nos aferramos a nuestras cuestionables conclusiones sin atrevernos a mirar a un Jesús que seguro nos haría tambalear y que sacudiría nuestras seguridades. Debemos, todos, en la Iglesia, seguir mirando a Jesús, que sea esa nuestra única convicción, y después mostrarnos abiertos a todos los que quieran participar de nuestro tesoro.


Cristianos perseguidos

29/05/ 2005

No se si es especialmente difícil vivir como cristiano en esta época. Por ejemplo, no es raro encontrar testimonios sobre las inconveniencias de ser cristiano en países de mayoría musulmana (¿puede ser que realmente el cristianismo se haya convertido en la única religión que no puede practicarse libremente en cualquier país?)

A parte de esto, para mi, en un país “mayoritariamente cristiano” lo difícil hoy en día es querer vivir un cristianismo de una determinada forma. Yo, que soy católico, encuentro habitualmente muchas más dificultades dentro de mi iglesia que fuera.

Nuestra sociedad no facilita ser cristiano, con su secularismo, consumismo, etc… pues claro ¿alguien cree, después de leer el evangelio, que ser cristiano iba a ser fácil? ¿pero en algún momento ha sido fácil?

Jesús nos invita a no temer a los que matan el cuerpo y no pueden quitar la vida (matar el alma en otras traducciones) Mt 10, 28. Si queremos estar alegres, pero, verdaderamente alegres (Flp 4,4) debemos perder el miedo de aquellas cosas que no puede dañar lo esencial: la búsqueda del Reino, vivir en comunidad el amor de Dios

Hoy en día, que es muy fácil preguntarse ¿hacia dónde va la Iglesia?, me sorprende que lo que crece dentro de una iglesia que se debilita día a día, son movimientos, más bien radicales, donde solo encuentro cristianos que viven malhumorados. Enfadados por las bodas gays, por los cambios sobre las clases de religión, por los posibles cambios en la financiación de la iglesia. He conocido jóvenes cristianos (en teoría muy preparados para dar testimonio de su fe) escandalizados y avergonzados ante una campaña de preservativos.

No temamos a quien solo puede matar nuestro cuerpo. El temor puede hacernos olvidar el amor que debemos dar en nuestra sociedad (sí, esa tan secularizada y consumista). Pueden llevarnos hasta una catacumba, pero allí dentro se puede cantar y reír igual.

Para mi primer hijo, al comienzo de infantil (3 años) elegimos la optativa de religión, y me hace gracia pensar que para dar esa clase, la mitad se pasan a un cuarto bastante espantoso y lleno de trastos (como una especie de almacén)… aquí tenemos unos cristianos reunidos en las catacumbas.

No se decir si me siento perseguido, pero soy consciente de las dificultades de mi opción casi cada día cuando compruebo que en cierto sentido, Jesús no vino a traer paz, sino la guerra. Mt 10, 34. (Interesante definición de ser cristiano, aunque un poco difícil de explicar sin que se malinterprete)

Vamos a ver si conseguimos ponernos de pie y empezamos a caminar “superando obstáculos con energía” (extraigo la frase de las entrevistas de evaluación que estamos realizando en mi empresa)

Como final, y a modo de broma, pongo esta imagen que he tomado en otro blog y me hace mucha gracia:

Propuesta de ataque satánico a un blog cristiano


Los estadios de Juan Pablo II

13/05/ 2005

Como ya he comentado anteriormente, la muerte de Juan Pablo II produjo una gran atención de los medios de comunicación, dio lugar a una gran cantidad de noticias, comentarios, frases ingeniosas…

Una de las que más me llamó la atención es “con Juan Pablo II se llenaban los estadios mientras se vaciaban las iglesias”. Y me llama mucho la atención precisamente por mi experiencia con Juan Pablo II y los estadios.

Estuve a punto de acudir a Paris al Encuentro Mundial de la Juventud en 1997, y porque antes del verano comencé con mi primer trabajo finalmente me quedé en Valencia. Pero sí asistí en Cuatro Vientos al encuentro con Juan Pablo II (aunque no era un estadio sino un aeródromo vale igual).

Jóvenes en Cuatro Vientos con el Papa Mi mujer cantó esa mañana, pude subir al escenario, y 600 o 700.000 personas juntas, impactan. Me gustó el acto, me gustó el Papa (y al contar como parte de los artistas estuve en primera fila), pero no pude evitar quedarme con una rara sensación de irrealidad. Y digo irrealidad porque esa imagen difícilmente encaja con mi experiencia directa de iglesia ¿dónde están después todos esos jóvenes exaltados e hipermotivados? Puedo aseguraros que la realidad con la que te encuentras es más a menudo con jóvenes solitarios que con muchedumbres exaltadas (de esto nunca).

Por eso entiendo la frasecita de “estadios llenos, iglesias vacías”, aunque os puedo asegurar que en los casos que conozco de iglesias o grupos vaciándose, no podría responsabilizar al Papa, y sí a la desgana de muchos sacerdotes y laicos.

Si mi parroquia ha vivido unos últimos cinco años terribles, tras los cuales se han ido muchos (la iglesia peregrina que va de un lado para otro buscando un lugar acogedor), en esta situación poco ha tenido que ver Juan Pablo II o el cambio de Papa, y sí con la terrible labor de los pastores al cargo de la misma.

¡Cuantos cambios necesita la Iglesia! Pero ya que debemos comenzar por cambiarnos a nosotros mismos para cambiar el mundo, voy a comenzar a reflexionar sobre nuestra identidad cristiana, voy a intentar construir comunidades cristianas de verdad, a buscar una nueva realidad de la parroquia (cuento con ayuda.) Sin todo esto, que el Papa sea de una forma u otra… pues da igual.


Un bautizo, unas comuniones

8/05/ 2005

El fin de semana pasado estuve en un bautizo. Y hoy, en el parque de abajo de mi casa he visto un montón de niños-marineros y niñas-novias que salían de tomar su primera comunión (espero que no la última).

No veo muy claro en qué hemos convertido la iniciación cristiana. Creo que casi todos coincidiríamos en que ahora tenemos unos buenos ritos sociales (impregnados de hecho religioso) y una tarea inmesa por delante de evangelización e iniciación cristiana.

Yo he sido muchos años catequista de confirmación (cerrando este proceso de iniciación), ahí he encontrado una buena ocasión de presentar el evangelio partiendo casi de cero.

Voy a descatar dos frases del día del bautizo:

“Dejad que los niños se acerquen a mi” Aunque se usa la lectura para justificar el bautizo de niños, me interesa más desde el punto de vista de la necesidad de ser como niños en nuestro deseo de seguir a Jesús.

“Somos Profeta, Sacerdote y Rey” ¡Qué grandeza la del Bautismo! ¡Y cuánto por recorrer para alcanzar esto! Comparada con la proclama, los cristianos estamos muertos ¿Profetas?… cuantas ganas de pasar desapercibidos ¿Sacerdotes?… que bien que estamos delegando las funciones ¿Reyes?… que pocos esfuerzos por alcanzar el Reino.


La elección de un Papa

25/04/ 2005

La elección de un nuevo Papa
El proceso de selección del nuevo Papa me ha parecido muy emocionante. Como cristiano, católico, me parecía un momento importante, creo que justificadamente. Toda mi vida consciente la he vivido bajo el pontificado de Juan Pablo II, y no dejo de preguntarme cómo puede ser la Iglesia con otro Papa ¿puede haber cambios que me llegue de forma influyente?

Pero lo que me ha sorprendido mucho ha sido la atención tremenda que ha suscitado.

Ha despertado mucha atención
La atención de medios de comunicación y de casi todo el mundo por esta elección de Papa me ha asombrado. Quizá ha sido así por todo lo que ha supuesto Juan Pablo II durante tantos años, o quizá porque después de estar tantos años esperando una noticia que parecía inminente había mucha energía contenida. También puede ser porque estamos ávidos de grande noticias, pero ¿y sí fuera porque estamos ávidos de grandes esperanzas y en el fondo sabemos donde pueden ser satisfechas?

Y fue Benedicto XVI
Yo he de reconocer que la elección me decepcionó mucho, para mi fue un momento de mucha emoción, y me quedé bastante helado. Por mucho que se intente vender la imagen de Joseph Ratzinger como el hombre abierto, dialogante y humano, la imagen de apisonadora, nada dialogante e inflexible se la ha cultivado durante muchos años. En mi entorno comenzamos a llamarle Ratzinger Z cuando los libros de Anthony de Mello empezaron a incorporar un mensaje de advertencia como si se tratara de un medicamento peligroso… y son tantos los teólogos y pensadores silenciados (solo por el hecho de pensar ¿a qué tememos?)

¿Qué se puede o se hubiera podido esperar de un nuevo Papa?
Antes y después de la elección me he preguntado mucho en qué puede afectar la elección de un nuevo Papa, ¿es que entre las decenas de cardenales alguien hubiera realizado un giro hacia algún lado con la doctrina de la Iglesia? ¿cómo se cambia la inercia adquirida durante muchos siglos?

He conocido tantos cargos de la jerarquía en su cargo, solo por el hecho de tener ese pequeño poder que alguien les concede (y a mi entender tan alejados del fluir del Espíritu), que bastaría para desconfiar seriamente de la elección de los cardenales. Pero fue Amparo quien me comentó, que con los Cardenales no debía pasar así, que su elección si se basa en criterios reales de servicio.

Sea como sea, la palabra curia me suena fatal.

Veremos a ver qué sucede, mientras tanto el día a día sigue igual, solo que ahora en muchas iglesias han puesto rápidamente fotos de Benedicto XVI. ¿Cómo consiguieron esas fotos tan rápido?